En los primeros prototipos de Floatask metíamos todo lo que
habíamos visto en los gestores serios: tags,
proyectos, áreas, contextos,
energía, tiempo estimado. Era un placer
verlo en la pantalla de configuración. Era un horror al usarlo.
Lo que hicieron los testers
Repetían un patrón muy concreto: anotaban una tarea, abrían el detalle, miraban los campos, los cerraban sin tocarlos, y volvían a la lista. Cuando preguntábamos por qué no usaban las etiquetas, la respuesta siempre era alguna versión de:
"Es que no me apetece pensar en eso ahora. Solo quería apuntarlo."
Después, al revisar a final de la semana, no encontraban algo. Y culpaban al gestor. La conclusión nos costó dos semanas digerirla: el problema no eran ellos. El problema éramos nosotros pidiéndoles que decidieran cosas que no tenían por qué decidir.
Lo que decidimos
- Fuera tags. Una lista con color cubre el 95% de los casos.
- Fuera contextos. La fecha vaga ya es un contexto ("hoy" = ahora; "esta semana" = pronto).
- Fuera campos numéricos de "energía" y "tiempo". Nadie los pone bien.
Lo que quedó: título, fecha (en el nivel de detalle que quieras), importancia (4 niveles), persona asignada, lista, notas. Todo opcional. Suficiente.